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domingo, 7 de noviembre de 2010

Salsa de mango



En uno de mis viajes a Sudamérica, me sirvieron un aperitivo que un día verá la luz en mi otro Yo, con salsa de guayaba. Aquí es imposible encontrar una guayaba sabrosa cogida en su punto óptimo de maduración por lo que decidí cambiar la guayaba por mango fruta que si encuentro muy buena sobre todo en esta época del año. Recomiendo comprar mangos cultivados en España o los importados por avión son un poco más caros pero vale la pena.

El azúcar puede aumentar un poco o disminuir según gustos y la lima se puede sustituir por otro limón.

1 mango madurado en su árbol, 1 lima, 1 limón, 2 cucharadas de azúcar.



Pelar el mango y partirlo a trozos pequeños. Exprimir el limón y la lima. Poner el mango y el azúcar en un puchero pequeño a cocer a fuego suave. Cuando hierva, machacar con el borde de una espumadera, añadir la mitad del zumo e ir probando hasta que tenga la acidez que nos gusta. Para mi gusto necesito echar todo. Seguir machacando para obtener una salsa gruesa.

Puede acompañar a carne de cerdo, pollo o pescado rebozado. La acabo de comer con rape y ha sido sorprendente.

martes, 21 de septiembre de 2010

Gelatina de salsa de soja




Esto es un acompañamiento para carnes asadas, muy fácil de hacer y que da un toque distinto al asado o al filete. Es una salsa en sólido que se disuelve en contacto con la carne caliente. Otra idea es poner unos dados mezclados con ensalada, se mantendrán sólidos pero con una textura y sabor muy diferente al resto de los componentes del plato.

Las hojas de gelatina ahora las venden en cualquier supermercado, hay que comprar las que no tienen sabor añadido. Hay varias marcas.



Voy a poner las cantidades mínimas pero aún así sale suficiente como para 4 personas.

1 hoja de gelatina, 20 ml de salsa de soja, 30 ml de agua. Se puede aromatizar con algo de vino o licor restando el volumen de agua o soja. Yo a veces utilizo Oporto.

Remojar la hoja de gelatina en agua templada. Mezclar el agua menos 1 cucharada y la salsa de soja en un bol. Calentar la cucharada de agua y disolver la hoja de gelatina en ella.

Batir con energía la mezcla de agua y soja e ir añadiendo poco a poco la gelatina disuelta, seguir batiendo unos minutos. En el caso de que hiciéramos más cantidad podemos usar barillas para batir.

Volcarla en moldes de la forma deseada: pequeños dados, con formas diversas, uno grande para luego picarla de forma grosera ( no maleducada sino a trozos gruesos). Dejar enfriar en la nevera unas horas hasta que solidifique. El tiempo dependerá del tamaño del molde. En moldes de hielo, ha tardado 15 minutos.



Nos puede durar varios días en la nevera bien tapada, así que podemos guardar las sobras o prepararla con antelación.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Conserva de tomate


La manera de tener la salsa de tomate casera preparada y que nunca tenga que usar la comercial, para mi, es hacer una vez al año toda la que calculo que voy a consumir ( ahora yo y mis emancipados). Nos damos ( este es un trabajo colectivo) un fin de semana de curro duro pero el asunto está resuelto para todo el año.

La variedad de tomate que se suele usar para conserva es la de pera, tiene más pulpa y menos agua con esto, tenemos un mayor rendimiento. Aunque hay que reconocer que si coges un tomate bueno, los de pera no tienen nada que hacer con el sabor.

Se puede pelar el tomate a mano, (en esta entrada está explicadas las distintas maneras de pelar) a mi me resulta más cómodo triturarlo todo y luego quitarle pieles y semillas por este pasapurés. Hasta hace poco lo hacía por uno normal, pero desde que apareció este en mi vida, para la conserva es inigualable. En el día a día uso el normal.

Como el tomate lo voy a esterilizar lo coceremos lo menos posible, lo justo en cada momento. Pero como a la vez hay que eliminar agua, en lugar de evaporarla, lo que hago es procurar quitar la máxima posible en la primera cocción de los tomates.

Los botes y sus tapes, es imprescindibles que estén muy limpios. Yo nunca los escaldo antes de usarlos, da mucho trabajo. Los guardo limpios en sitio cerrado, sin tapar, los tapes en una bolsa también cerrada. Los botes de cristal se pueden reusar sin problemas, los tapes hay que comprobar que estén en buen estado. Si los quieres reusar, no abras nunca los botes dando golpes sobre la encimera, se abollan y luego permiten la entrada de aire que estropea la conserva. Se pueden comprar tanto botes como tapes, casi todos los años compro algo pero la mayoría son reusados.

Antes de embotar, los meto al lavavajillas en un programa rápido pero caliente, de manera que salgan secos. Pongo la salsa de tomate caliente y cierro procurando esterilizar pronto y así es más fácil que alcance la temperatura de esterilización en todo el contenido y todo el tiempo necesario.

Tomates, aceite y sal. Opcional cebolla pimiento, hierbas aromáticas...


Lavar bien los tomates enteros poniendo un tape en el fregadero y dándoles vuelta en agua. Sacar y dejar al aire para que se sequen. Como mis tomate vienen, si puedo, directamente del hortelano, están más sucios que los comerciales y necesitan varias aguas.

En un puchero grande, partir los tomates en dos o tres trozos. Cuando partes muchos el número de cortes que haces es importante, para maximizar la efectividad, suelo hacer un corte como si pelara muy gordo y así expongo mayor superficie de tomate al calor.














A fuego fuerte, le doy nas vueltas y conforme va sacando líquido, lo quito con un cazo. La cantidad de líquido depende de la variedad de tomate. Hay que quitar una cantidad razonable, no todo solamente para evitar tener que evaporar demasiado. La primera tanda nos indicará cuanto tenemos que quitar de las demás. Siempre guardo algo para los lavados del pasapurés y por si me he pasado y lo he dejado muy seco.

Cuando vemos que la piel se desprende con facilidad , trituraremos con la batidora hasta dejarlo como un puré, no hace falta que sea fino ni esmerarse demasiado.

Y aquí uso mi maquineta que separa la salsa, de la piel y semillas. Lo que rechaza, hay que volverlo a pasar un par de veces, pero es muy rápido. Si utilizas un pasapurés normal las pieles quedan sin pulpa pero cada vez hay que desmontar y limpiar pues los residuos se acumulan en el rallo e impiden el paso de la salsa.


Ya tenemos un puré de tomate espeso sin piel ni semillas. En este momento lo podemos envasar y esterilizar pero ya que estamos metidos en faena, yo termino todo y dejo la salsa lista para uso.

Si vamos a añadir cebolla o pimiento conviene tenerlos rehogados para añadir en cada lote de salsa.




En un puchero grande lo más ancho posible, Poner el tomate a evaporar a fuego medio ( cuidado con las salpicaduras) y cuando tenga casi el espesor que nos gusta, añadir aceite, sal y azúcar. También es el momento de cebolla, pimiento u otras cosas que nos gusten. Como os podéis imaginar, tienen que ser proporcionales a la cantidad de tomate que tengamos en el puchero y es algo que vosotros tendréis que decidir. Para que os hagáis una idea, yo echo en mi puchero que ya le tengo cogida la cantidad, tres cazos ( de los de servir la sopa) de aceite, 6 cucharillas de sal y 5 cucharadas de azúcar. Pero todo es muy variable. Por ejemplo este año el tomate necesita más sal y azúcar, es muy soso. Es de las pocas cosas que pruebo mientras las hago.














Teniendo en cuenta que la salsa está caliente y el bote no tiene aislamiento, pongo el frasco en un plato y con un cazo lo lleno hasta aproximadamente 1 cm del borde. Tapo.




Cuando ya tengo suficientes para llenar la olla expres, pongo en esta unos 15 cm de agua, y a fuego fuerte espero a que esté caliente meto los frascos acoplados lo mejor posible y rectifico la cantidad de agua para que estén cubiertos. Cierro la olla y cuando haya alcanzado presión, pongo un avisador 5 minutos. Cuando suene, apago el fuego. Cuando la olla haya perdido la presión ( importante), abro y saco los botes usando una pinza para no quemarme.















Como todo esto se hace simultaneamente en distintos pucheros, ya suelo tener preparada la siguiente tanda para esterilizar y aprovecho el agua ya caliente metiendo nuevos frascos y repito la operación.

Una vez fríos los botes, solo nos queda rotular y guardar hasta su uso. Lo único que suelo poner es la fecha y si tiene algún condimento.

En lugar de esterilizar, si haces poca y tienes un congelador muy grande, la salsa se puede congelar. El momento, es justo antes de meter en los botes. hay que dejar enfriar muy bien la salsa antes de envasarla. Esto se puede hacer en bolsas de plástico seguras o en recipientes. Una vez congelados, se pueden desmoldar y guardar en bolsas. Si los hacemos de distintos tamaños, incluso en cubitos, tendremos siempre la medida justa para cada uso.

martes, 11 de marzo de 2008

Salsa básica de cebolla

Esta es una salsa básica que ya he ido explicando varias veces en otras entradas pero creo que será útil una entrada propia para incluirla por vínculo en recetas próximas. Es un tipo de salsa que va bien con todo, da igual carne que pescado, verdura que legumbre.

Aquí voy a poner la receta básica y luego, con pequeñas variaciones, podemos obtener resultados muy distintos.

Vino, el que os guste, blanco, tinto, jerez, Oporto....... en cualquiera de sus variaciones. Lo único que tenemos que saber de antemano es que el sabor final variará según el vino. También lo podemos sustituir por agua o caldo de carne o verduras. La elección dependerá del ingrediente al que la vayamos a añadir. Para carne va bien cualquier cosa para pescado yo usaría vino blanco o caldo de verduras.

La cantidad de líquido y de harina, depende de nuestro gusto y del plato al que vaya destinado. Si la cucharilla de harina está más colmada,quedará más espeso, añadiremos más liquido y si necesitamos una salsa clara. Las salsas muy espesas se apoderan del ingrediente principal y solo tienen que ser un acompañamiento.

1 cebolla y/o puerro, 1 cucharilla de harina, 200 ml de vino o caldo, 1 hoja de laurel, aceite y sal.

Pelar y partir la cebolla a trozos pequeños. En una sartén poner 3 cucharadas de aceite y sofreír a fuego lento la cebolla con la hoja de laurel unos 10 minutos. Añadir la harina y dar vueltas para que se integre con la cebolla. Subir un poco el fuego. Añadir poco a poco el líquido. En las primeras adiciones, se formará una pasta que iremos disolviendo con el líquido restante. Si añadimos demasiado de golpe es más probable que se formen grumos ( pero que no cunda el pánico si se han formado, coger la opción A del párrafo siguiente).

Ahora tenemos dos posibilidades: triturar la salsa( quitando el laurel) o dejarla como está. Tendremos en cuenta que si la trituramos quedará un poco más espesa. Y solo nos queda añadirla al ingrediente elegido.

Las variaciones son muchas: setas frescas o secas, pimiento rojo o verde, hierbas a gusto, una cucharadas de salsa de tomate, frutos secos picados, pasas ....

domingo, 23 de diciembre de 2007

Salsa de mermelada

Esta salsa es muy cómoda como complemento de muchos postres. Si la elegimos de fresa, frambuesa o albaricoque va muy bien con el chocolate. Puede utilizarse cualquier variedad de mermelada que nos guste. La combinación depende de nuestro gusto.

La cantidad de agua depende de como de líquida queramos la salsa. El limón también lo regulará nuestro gusto. yo soy muy poco golosa y mis recetas van justas de azúcar. De todos modos el paladar se adapta a lo que cada uno quiere y si poco a poco vais reduciendo la cantidad de azúcar o sal, la capacidad de detectarla aumenta con lo cual consumiréis menos y sentiréis lo mismo ( pasa con el olfato, probad a usar mucha colonia o en una perfumería usar muchos probadores, llega un momento que se deja de oler, la nariz se satura y cada día necesitáis más).

100 gr de mermelada, el zumo de 1/2 limón, 5 cucharadas de agua, si lo queremos más dulce 2 cucharadas de azúcar.

En un puchero pequeño poner a calentar a fuego suave , todos los ingredientes moviendo de vez en cuando para formar una salsa, unos 10 minutos. Normalmente se sirve fría.

martes, 16 de octubre de 2007

Salsa de almendras

Esta salsa es buena tanto para carnes como para pescado. También va bien con patatas y garbanzos, con otras legumbres no he probado pero creo que lo intentaré. En las legumbres no hace falta harina, pues la propia legumbre ya le da un ligero espesor a la salsa y no necesita más.

La cantidad de harina es variable. A mi no me gustan las salsa muy espesas, mas bien ligeras. Si alguien prefiere más espesas, en su mano está aumentar la cantidad de harina.

Para unos 100 ml de salsa:

1 diente de ajo, 2 cucharadas de almendras, 1 cucharilla de harina, 100 ml de vino blanco, 50 ml de agua, sal y aceite. Opcional 1 hoja de laurel.

En una sartén poner 2 cucharadas de aceite, las almendras picadas y el ajo entero a fuego suave, cuando la almendras empiecen a tomar color, chafas el ajo, añadir la harina y dar vueltas con una cuchara de madera. Subir a fuego medio. Regar con el vino blanco añadiéndolo poco a poco, continuar con el agua. Dejar evaporar el alcohol unos 10 minutos a fuego suave. Si lo vamos a incorporar al un guiso, esta fase se puede hacer con todos los ingredientes juntos.

Se puede servir en salsera o verter sobre el ingrediente principal y cocer suavemente unos minutos para que unan sabores.

Platos adecuados a esta salsa: albóndigas en salsa de almendras, garbanzos " de ayuno" ( recuerda tiempos pasados), filetes de pescado en salsa, patatas a la importante.......

miércoles, 11 de julio de 2007

Salsa de cabezas de gambas

Esta salsa es muy útil y versátil, va muy bien con vegetales y pescados. Se puede congelar si no vamos a utilizar el caldo de cabezas el mismo día que las gambas, para su aprovechamiento posterior. Creo que la he utilizado ya en varios platos ( cardo en salsa de gambas p ej.) y conviene que tenga entrada propia.

Las cáscaras se pueden sofreír y luego hervir o solo hervir, a mi me parece más sencillo solo hervir.

Cáscaras y cabezas de gambas

Lavar las gambas antes de pelarlas. Echar las cáscaras a un puchero, justo cubrirlas con agua, ponerlas a hervir unos 3 minutos. Triturar con la batidora o unas tijeras. Pasar por un colador, apretando con una cuchara para conseguir el máximo líquido. En este punto podemos congelar para otro día. Triturandolas obtenemos más sabor pero la salsa queda opaca y espesa. Si queremos que quede clara no lo trituraremos solo las presionaremos.

Esto también se puede hacer en el microondas. Esto está calculado para unos 300 ml de líquido.
Si vamos a utilizar como caldo para otro uso ya está terminado.

En caso de que vayamos a hacer una salsa, seguiremos la receta. En una sartén poner 1 cucharada de aceite, cuando esté templado añadir una cucharilla rasa de harina dar unas vueltas a fuego suave y añadir poco a poco el caldo de las cabezas colado disolviendo la harina. Si se nos ha terminado el caldo podemos añadir un poco de leche 0 vino suave. Cocer a fuego suave hasta el espesor que necesitemos.

lunes, 25 de junio de 2007

Salsa barbacoa

Esta salsa es para carne hecha en barbacoa pero si no puedes hacer fuego en el exterior, el horno es una solución intermedia.

200 ml de catsup, media cebolla, opcional 1 zanahoria , el zumo de medio limón, 1 cucharada de azúcar, 1 cucharada de salsa de soja, aceite y sal

Pelar y picar la cebolla, pelar y rallar la zanahoria, sofreirlas en 3 cucharadas de aceite a fuego muy suave. Cuando estén blandas, añadir el azúcar y la salsa de soja. añadir el catsup y el zumo de limón. Cocer a fuego muy lento durante 10 minutos, de manera que quede bastante espesa. Cuidado no se pegue.

Como más nos gusta es poner un costillar de cerdo entero encima de las brasas, a bastante distancia para que se haga lento, sobretodo al principio. Untar el costillar después de la primera vuelta, la salsa se pegará a la carne. Dar la vuelta otra vez y untar otra vez. Algo de salsa se caerá, pero después de haber estado al fuego, habrá perdido agua y quedará casi cubriendo la carne. También queda muy bien con pollo.

lunes, 18 de junio de 2007

Aliños para ensaladas

Las ensaladas, si las definimos como plato principalmente vegetal frío, todos sabemos que se hacen con lo que tenemos o nos gusta en ese momento. Comer ensalada tiene que ser variado para no acabar aburrido.

La variación de ingredientes, todos tratamos de hacerla pero podemos introducir una nueva variante: el aliño.

Por supuesto que hay muchos, estos son algunos de los que yo hago. Con esta base cada uno podéis hacer las variantes que os parezca.
Las cantidades que no pongo son según gustos. Ir probando hasta encontrar vuestro paladar

- piñones, setas secas molidas ( una punta de cuchara), aceite, vinagre ( normal, jerez o módena a vuestro gusto). Freír los piñones y el polvo de setas, a fuego bajo, en una sartén pequeña. Apagar el fuego, echar con cuidado el vinagre y verterlo sobre la ensalada. Variante con trocitos de bacon ahumado y 1 cucharada de miel.

- Una mezcla a partes iguales de mayonesa y yogur natural. Mezclar con cebolla tierna picada y semillas de sésamo.

- 1 huevo duro, aceite vinagre, sal pimienta.
Separar la yema del huevo duro, chafarla, mezclarla con el aceite hasta formar una pasta, añadir 1 cucharada de vinagre sal, pimienta y las claras de los huevos picadas.

- 1 yogourt natural, 1 diente de ajo, aceite, sal, pimienta.
Batir el yogourt con el ajo muy picado y 1 cucharada de aceite, salar y mezclar con la ensalada.

- 3 cucharadas de aceite, 1 vinagre, 1 cucharilla de mostaza en polvo, sal.
Batir todo bien y mezclar con la ensalada.

- 10 cucharadas de mayonesa, 2 cucharadas de yogourt natural, pepinillos muy picados, pimiento verde muy picado, sal. Ketchup opcional. Hierbas al gusto .

- 1 aguacate maduro, 2 cucharadas de aceite o mayonesa, 1 tomate maduro rallado, vinagre y sal. Muy bueno para ensaladas con patata. Pelar y chafar con un tenedor el aguacate, mezclar todo lo demás.

jueves, 7 de junio de 2007

Solomillo inglés en salsa de hongos

Hoy hemos comido solomillo inglés con salsa de hongos ( el que tenga duda de solomillo inglés que consulte el vínculo). No por tener un nombre tan pomposo es un plato difícil o caro (usamos muy poca cantidad). Los hongos secos, los compré en Florencia y en lugar de comprar los preciosos a la vista, el filete central, compré los trozos pequeños, los bordes ( no en la acepción futbolística), el hongo es el mismo y la calidad también, yo los voy a triturar y no necesito pagar el doble. De cualquier modo, ahora ya se pueden comprar hongos secos casi en cualquier sitio y como tienen la ventaja de conservarse perfectamente, tendremos para muchas veces. También se pueden sustituir por cualquier otra seta fresca o seca.
He estado dudando del título de esta ficha, no sabía si poner solo salsa de hongos, para que vosotros utilizarais la imaginación, o ponerla con carne que es como a mi me gusta. La decisión ya la veis, pero por supuesto se puede aplicar a casi cualquier alimento, cualquier tipo de carne, pasta, arroz, pescado, calabacín....

1 solomillo inglés, 1/4 de cebolla mediana, 2 cucharadas de hongos secos, 50 ml vino blanco o jerez. 50 ml de nata de cocinar

Poner a remojo en 100 ml de agua los hongos, empujándolos hacia abajo, para que se mojen completamente durante al menos 15 minutos ( esto se puede hacer con antelación y guardar en la nevera). Pelar y partir la cebolla. En una sartén poner dos cucharadas de aceite y sofreír la cebolla a fuego suave. Después de 5 minutos, sacar con un tenedor o escurridor, sin tirar el agua, los hongos y añadirlos a la sartén. Cocer otros 5 minutos. Incorporar el vino y evaporar el alcohol un par de minutos. Pasarlo al vaso de la batidora y triturar todo con el agua de rehidratación de los hongos decantada ( esto es echándola sin agitar para en el caso de que tenga tierra, esta se quede en el fondo del recipiente). Si es necesario añadir un poco más de agua pero solo la imprescindible. Esto se puede hacer con toda la antelación que queramos y guardar en la nevera para usar a última hora. Si usamos una batidora de mano y queremos guardar la salsa, en lugar del vaso propio, podemos utilizar un frasco de conserva reciclado de boca ancha para poderlo tapar y guardar. Se puede hacer para varios días y congelar.

5 minutos antes de servir, cortar el solomillo en trozos de unos 2 cm de grueso ( o como te guste si eres de filetes finos). Saltearlos a fuego muy vivo en una sartén por tandas pues si ponemos muchos trozos de vez, el fuego no tendrá fuerza para todos. Una vez terminada la carne, en la misma sartén, verter la salsa anterior. Cuando empiece a hervir, añadir la nata líquida y bajar el fuego. Si nos parece que la salsa queda muy espesa, añadir un poco de leche, si muy clara evaporar un poco antes de añadir la nata ( esto va a gustos). Incorporar la carne con todos sus jugos y servir. Es mejor que no vuelva a hervir. Si lo tenemos que calentar otra vez es mejor a fuego muy suave.

martes, 22 de mayo de 2007

Filetes de pollo con roquefort

En este plato se pueden usar tanto pechugas como muslos deshuesados. O cambiar completamente y utilizar solomillo de cerdo o cualquier filete de ternera, ya sea de primera o más barata pero igual de sabrosa . La salsa puede cubrir completamente la carne o poner un a cucharada artisticamente en un extremo del plato y que cada comensal se la regule.

300 gr de pechuga de pollo, salsa roquefort, aceite y sal

Poner a fuego vivo una sartén de fondo grueso, cuando esté caliente añadir una cucharada de aceite, colocar las pechugas en poca cantidad para que no enfríen la sartén y saltearlas. Retirarlas a un plato y en la misma sartén hacer la salsa roquefort. En este momento se puede guardar el plato y en el momento de servir, calentar la salsa y añadir los filetes.

lunes, 21 de mayo de 2007

Salsa de pesto

Esta salsa de pesto no sé si es la auténtica italiana, es la que yo hago y nos gusta. La uso sobretodo para pasta. Si la vas a usar para ensalada, usa menos espinaca o utilizadas como hojas verdes.
La albahaca es mucho más sabrosa la de hojas grandes, (la que venden en las floristerías suele ser la ornamental u hoja pequeña), la venden fresca en algunas verdulerías, también la puedes cultivar en una maceta, quitarle las hojas cuando se haya desarrollado y congelar las hojas envueltas en plástico por raciones, para tener todo el año. Si no puedes conseguir la grande, antes de quedarte sin pesto, usa la de hojas pequeñas y saborea.


1 cucharada de piñones, 10 hojas de albahaca grande fresca, 2 cucharadas de espinacas frescas o congeladas, 4 cucharadas de aceite virgen, 2 cucharadas de parmesano, un poco de agua, media cucharilla de sal.







Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora y triturar. La cantidad de agua la regularemos a gusto teniendo en cuenta que tiene que quedar bastante espesa. La proporción entre los ingredientes es aproximada, podemos modificarlos según nos guste mas o menos fuerte el sabor, la albahaca da sabor, las espinacas suavizan, el queso y los piñones dan textura y sabor.


Hoy está en un bote de cristal porque la voy a transportar.

jueves, 29 de marzo de 2007

Salsa de pimientos

Esta salsa queda muy bien tanto con carne como con pescado aunque es el pescado mi preferido. Esta salsa, como otras muchas, se puede usar de dos modos, hacemos el pescado a la plancha y ponemos un pegotillo de salsa al lado y esto se tiene que hacer justo antes de servir, o se puede hacer pescado en salsa es decir, hacer la salsa y cocinar el pescado 5 minutos con la salsa, esto se puede hacer con antelación. Incluso congelar asi.
Se puede hacer mucha de golpe y congelar en cubitos antes de añadir la nata. Probar esta técnica es muy útil hasta para la cebolla frita.
Los pimientos pueden ser verdes o rojos de cualquier tipo, incluidos los verdes de freír que maduran demasiado, es una manera de aprovechar excedentes.

250 gr de pimientos, 1 cucharilla de harina, 50 ml de nata o leche, aceite, sal.

Limpiamos los pimientos quitándoles las semillas y toda señal de estropeado, los partimos a trozos. En una sartén ponemos los pimientos a freír a fuego suave, la cantidad de pimientos será proporcional a la sartén y al fuego. Dar vueltas de vez en cuando. Pasados 5 minutos los miraremos y decidiremos si están ya blandos. Ahora tenemos dos opciones, la rápida y la larga.
Opción corta: pasarlos al vaso de la batidora. Opción larga, manchamos más aunque quedará más fino: pasarlos por el pasapurés para eliminar la piel. En este punto, podemos congelar la parte que queramos. Después de la opción elegida, ponemos una cucharilla de aceite y una muy rasa de harina ( solo hace falta un poco para asegurar que la salsa ligue, se puede eliminar), volvemos a poner en la sartén la pasta obtenida y añadimos la nata o leche.

Salsa roquefort para carnes

Esta salsa se puede hacer también con cualquier queso azul y abaratará mucho el coste. El sabor será un poco distinto pero correcto. Cada uno buscará el tipo de queso con mejor relación satisfacción-precio. Es propia de carnes yo he probado tanto con ternera o pollo como con cerdo y se puede usar cualquier corte que se pueda hacer a la plancha. Hay cortes de carne baratos de "peor" presencia que si los usamos con alguien reacio a ellos, siempre podemos recurrir a la denominación sutil de "daditos", los partimos en cubos y la presencia sube a la gloria.

100 gr. de queso azul, 1 cucharilla de harina, leche, aceite, sal.

En una sartén antiadherente, poner una cucharilla de aceite y el queso a fuego muy suave, esperar que funda, añadir la harina, dar unas vueltas y añadir leche poco a poco hasta que tenga el espesor que nos gusta. La mitad de la leche se puede sustituir por nata, pero queda más graso. Si usamos nata añadirla a ultima hora justo antes de apagar el fuego. Las proporciones se pueden cambiar dependiendo de la cantidad de salsa que nos guste en la carne.

viernes, 23 de marzo de 2007

Salsa de tomate

En muchas recetas comento que es mejor usar salsa de tomate natural. Pero si no está preparada, aumenta bastante el tiempo necesario para realizar el plato. Es muy útil tenerla preparada en la nevera ( se conserva en buenas condiciones 4-5 días), en el congelador o embotada de forma casera que se mantiene para todo el año ( o más) si la esterilización está bien hecha. Siempre es conveniente almacernarla por raciones habituales en cada casa y va bien hacerlo en varios tamaños. Es muy útil hacer cubitos de hielo de tomate ( un poco más grandes) para añadir a los guisos que solo necesitan unas cucharadas. Una vez congelados, se pueden almacenar en bolsas de plástico rotuladas y cogerlos en la cantidad que necesitemos (esto es válido para muchas cosas).

La salsa de tomate, admite muchos complementos: cebolla, pimiento de cualquier clase, todo tipo de hierbas ( tomillo, romero, orégano, laurel.....).

La forma más sencilla es a partir de tomate enlatado al natural.

1 lata de tomate al natural, puede ser triturado pero siempre de buena calidad o 1 kilo de tomate maduro, 1 ajo, 2 cucharadas de aceite, 1 cucharilla de sal y 2 de azúcar. Opcional, lo que quieras y/o te guste.

En una sartén ancha, poner el aceite y el ajo pelado y chafado a fuego medio. En cuanto empiece a dorarse, bajar el fuego y añadir la lata de tomate con mucho cuidado para que no salpique. Si el tomate es entero, añadirlo sin el caldo y chafarlo con la pala. Subir el fuego y poner una tapa con orificios para que evapore sin manchar la cocina. Añadir la sal y el azúcar. Dejar evaporar hasta que nos guste el espesor, es mejor dejarla en espesor medio y que luego se evapore más, si es necesario, con el resto de los ingredientes en general.

Si añadimos cebolla, lo haremos a la vez que el ajo, sofriéndola hasta que empiece a estar blanda. La podemos triturar al final de la cocción. Lo mismo con los pimientos. Las hierbas se añaden en cualquier momento.

Si partimos de tomates naturales. Los tomates tienen que estar maduros pero no blandos. Si es por aprovechar algún tomate tocado, quitaremos lo estropeado y pelaremos el resto.
Para pelar los tomates hay varias formas, la tradicional, escaldar o sumergir los tomates unos minutos en agua hirviendo, sacarlos y pelarlos rasgando la piel con una punta de cuchillo y ya casi sale sola. Esto para mi es trabajoso y se tarda bastante rato, solo vale la pena si pelamos muchos. Otra forma es, partir los tomates en dos o tres trozos y procurando escurrir el caldo del tomate, echarlos a un puchero a fuego fuerte. Cuando veamos que las pieles se van desprendiendo, meter la batidora y triturarlos (cuidado con las salpicaduras), no hace falta que quede fino. Pasar por el pasapurés para separar las pieles y las pepitas ( ya no hay pollos que se las coman, luego tirarlas a la basura). Ahora es el momento de freírlo como hemos explicado más arriba. Si os vais a entusiasmar con la conserva casera hay un artilugio llamado pasatutto que lo hace muy bien y cómodo.

Si solo vamos a pelar un par de tomates hay otra técnica que consiste en pasar el filo del cuchillo presionando, perpendicular a la piel del tomate, como si lo estuviéramos rascando en lugar de cortándolo. Luego haremos un corte y teóricamente estirando, la piel se desprende.
De la esterilización, hablaremos otro día si os interesa.

Ver comentario de rallar tomates.

domingo, 18 de marzo de 2007

Salsa de cangrejos de mar

Esta salsa va bien con cualquier pescado, solo hace falta freír el pescado, rebozado , solo con harina o a la plancha, y ponerle un par de cucharadas de salsa al lado.

250 gr de cangrejos de mar, 1 cebolla, 1 zanahoria, 100 ml de salsa de tomate o 2 tomates, 1 hoja de laurel.

En un puchero de forma alta, poner los cangrejos cubiertos de agua a hervir 10 minutos. Pelar y cortar la zanahoria y la cebolla. En una sartén grande, poner 3 cucharadas de aceite y echar la cebolla y zanahoria, sofreír a fuego medio unos 5 minutos, añadir la sal. Añadir la salsa de tomate o los tomates pelados y picados, también la hoja de laurel. Continuar a fuego medio 3 minutos si los tomates son frescos. Triturar los cangrejos. Colar el caldo sobre la sartén, subir el fuego para que se evapore la mitad del volumen. Pasar al vaso de la batidora y triturar. Verter otra vez en la sartén y seguir cociendo hasta que el espesor sea el adecuado.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Besamel

La salsa besamel es una salsa básica. Dependiendo de la proporción de harina leche, el resultado será completamente distinto. Las proporciones que pongo son personales, a mi no me gustan las salsa muy espesas.

Es también la base de las croquetas pero para ellas doblaremos la cantidad de harina.

Hay dos modos de hacer besamel, yo elijo uno u otro dependiendo del uso que vaya a darle. Si el plato al que va destinado ya lleva algo de grasa, elijo la forma "papilla", si es ligero la hago de la manera tradicional.

Para un litro de leche utilizaremos dos cucharadas de harina, unos 50 gr.

Forma papilla: En un puchero pequeño pondremos a calentar 800 ml de leche (cualquier tipo vale) con una cucharilla de sal, los 200 restantes los pondremos en el vaso de la batidora ( forma de asegurarnos que no van a quedar grumos) o en un vaso grande, añadimos la harina y formamos una papilla. Cuando este a punto de hervir, echaremos poco a poco, a la vez que movemos rápido, la papilla cuando la hayamos echado toda bajaremos el fuego. Seguiremos cociendo unos 5-10 minutos hasta conseguir el espesor que nos gusta. Si queremos, añadir un poco de aceite o mantequilla (afrancesados). Tendremos en cuenta si luego vamos a añadirla a un plato que va a seguir cociendo y espesando como por ejemplo lasaña o canelones. Esta forma es rápida y segura.

Forma tradicional: proporciones las mismas, además tres cucharadas de aceite. En una sartén amplia, pondremos el aceite a fuego bajo. añadiremos las cucharadas de harina y sin que se tueste (quedaría la salsa oscura), añadir poco a poco la leche templada en el microondas ( o puchero). Cuando echamos la leche damos vueltas incorporándola a la harina, formaremos como una bola. Hasta que no haya desaparecido el líquido no añadiremos más. Así hasta que la salsa alcance el espesor adecuado al plato. Si no formamos bola o añadimos demasiado líquido de golpe, la harina cocerá y se formarán grumos.

A ambas formas, les podemos añadir nuez moscada, queso o cualquier cosa que nos guste. Admite casi todo y si nos gusta, todo.

martes, 13 de febrero de 2007

Como hacer salsas: orientaciones básicas

Las salsas se emplean en la cocina para realzar las cualidades de los alimentos, nunca para enmascararlas. Esto no siempre ha sido así, ya que antiguamente los métodos de conservación eran bastante precarios y la mayoría de las veces las salsas "tapaban" los defectos y calidad de los alimentos. Además, solían ser grasas, ahora se confeccionan más ligeras. Las buenas salsas armonizan con los diversos alimentos en aroma, sabor y consistencia.

Como salsas básicas para servir con comida caliente podemos considerar: besamel y salsa española o de harina, y con comida fría, mayonesa y vinagreta. Todas ellas pueden adoptar distintos nombres según los ingredientes adicionales que se añadan.

Una característica de las salsas, es que tienen un punto de espesor. Esto se consigue con diversas harinas, yemas de huevo, hortalizas trituradas y en algunas cocinas algas o agares.

Para espesar una salsa, podemos emplear harina, tostándola primero en la sartén con un poco de aceite o mantequilla e ir añadiendo poco a poco líquido cociendo a fuego suave. También se usa maicena, disolviéndola primero en un poco de líquido frío e incorporandola a la salsa. Si vamos con poco tiempo, podemos añadir, maicena rápida o una bolita de harina y mantequilla amasadas, disolviendola en la salsa. La nata líquida también nos proporcionará algo de espesor.

Otra forma es, una vez terminada y fuera del fuego, disolver en un poco de líquido templado, una yema de huevo e incorporarla al conjunto de la salsa con movimientos circulares. Después se puede calentar a fuego suave pero no debe hervir.

Las salsas que contengan nata líquida tampoco deben hervir.

Si queremos una salsa espesa no grasa, podemos sofreír una cebolla, zanahoria y/o otros vegetales, triturarlos e incorporarlos a la salsa.

Las salsas de acompañamiento demasiado espesas, son pesadas y tapan el sabor del alimento al que acompañan. No debemos olvidar que las salsas son un acompañamiento que da un toque de sabor al plato pero no debe destacar sobre todo lo demás. Tampoco debemos "inundar" el plato de salsa.

Para muchas salsas es fundamental un buen caldo, bien de carne, bien de pescado. Los de carne se llaman fondo blanco o marrón dependiendo de si se hacen con los ingredientes en crudo o previamente tostados. En ambos se añaden diversas verduras y hierbas.

Los líquidos más usados son agua, leche y todos los tipos de vino. Las salsas no tendrán alcohol pues siempre coceremos 10 minutos y este se habrá evaporado. El tipo de vino más indicado es el que más nos gusta. No hay reglas, yo los que más uso son Jerez, vino blanco seco y Oporto.

lunes, 12 de febrero de 2007

Mayonesa

Es una salsa muy versátil puede usarse tanto en frío como en caliente. Si la queremos más ligera la podemos mezclar con yogur. Admite todo tipo de hierbas aromáticas, pepinillos, ajo, cebolla etc. En este caso se llama Tártara. En caliente, se pone encima de pescado u otro ingrediente de cocción rápida a horno medio. También va bien encima de tostadas con diversos ingredientes.

La mayonesa casera es muy polémica por el riesgo de intoxicación de Salmonella. Si los huevos son frescos, comprados en un sitio con rotación del producto alta y la consumimos en el día, refrigerada desde que la hacemos hasta que la consumimos, es el mismo riesgo que un huevo frito en el cual podemos mojar pan o una tortilla poco hecha. El material es muy importante que esté muy limpio.
La diferencia de sabor es muy alta aunque para algunos paladares, es tan desconocida que puede resultar extraña.
Y si estamos acostumbrados a mirar el precio de las cosas es mucho mas barata que la comercial.

Ingredientes: 1 huevo, 200 ml de aceite, sal, si gusta una cucharilla de vinagre o limón.

Vamos a hacer la mayonesa con batidora de varilla, hacerla a mano queda un poco trasnochado, si es caso solo para el alioli.
Podemos poner el huevo entero o solo la yema. Pondremos el huevo, la sal y el limón, si es caso, en el vaso de la batidora o en un recipiente alto (tener en cuenta que salpica mucho si no tiene la forma apropiada). Añadir el aceite poco a poco a la vez que batimos hasta que tengamos la cantidad necesaria o se acabe el aceite. En dos minutos está lista.
Si usamos solo la yema y queremos que quede más esponjosa, batiremos las claras a punto de nieve ( es decir muy batidas hasta que se pongan duras) con un instrumento limpio, la mayoría de las batidoras tienen varillas para ello. Si tiene algo de yema no subirán. Mezclarlas con la mayonesa con suavidad y movimientos envolventes, como el giro de una rueda. Esto queda muy bien cuando la vamos a gratinar.