Lo que tiene el verano es que compartes casa con familia y amigos. En los distintos pases por la cocina de casi todos, siempre aprendes algo. En este caso fué M ª José la que nos obsequió con una mágnifica sopa fría, de poco trabajo y rápida de hacer, que nos gustó a todos.
Ingredientes fáciles de conseguir, casi de despensa en verano y se puede hacer tanto en el último momento para una improvisación, como por la mañanita temprano para que esté bien frío. Si lo queréis congelar tiene que ser antes de añadir el yogur y batir otra vez en el momento de servir.
El sabor dependerá un poco de la suerte que tengamos con el melón. Los muy dulces son los que menos me gustan para este plato y si nos sale uno un poco verde será una buena manera de aprovecharlo. Parece mucho melón, 1 kg, para dos pero yo es lo que he usado. El aceite y vinagre se puede modificar a gusto.
1 kilo de melón, 1 lata de espárragos blancos de 150 gr (escurrido), 1 yogur ( a ser posible de los cremosos), 2 lonchas de crujiente de jamón, 2 cucharadas de aceite, 1 de vinagre, sal.
Abrir la lata de espárragos y dejarla escurrir. Limpiar el melón de pepitas y corteza. Partir los espárragos a trozos pequeños para evitar que las fibras se enreden en la cuchilla de la batidora.
Poner en un recipiente hondo si usamos batidora de varilla, todos los ingredientes excepto el jamón. Batir con intensidad hasta que sea una crema. Meter en la nevera hasta su consumo.
Hacer el crujiente de jamón, trocearlo y servir sobre el plato de sopa.
