jueves, 20 de noviembre de 2008

Migas



Esta es un preparación que antes era rústica y de supervivencia para los pastores, ahora de rústica nada. El pan de antes, se conservaba en el monte muchos días y la grasa la tenían a mano. Ahora le ponemos todo tipo de adornos y además ya no soportamos la grasa de oveja ni siquiera de cordero.

Formas y maneras hay muchas, en cada región y casi en cada casa tienen su particularidad. yo pongo la mía y que cada uno la adapte a su estilo. Hay gente que echa patata rallada, no es lo mío.

Si de manera habitual compramos un pan sabroso, podemos utilizar los pequeños trozos que quedan cada día para hacer migas. Es bueno guardarlos en una bolsa de tela o de plástico sin cerrar, es mejor que se seque el pan a que se salgan hongos. Venden migas cortadas y también hechas. Las cortadas no las he comprado nunca, siempre las hago de pan aprovechado, las hechas si que las he comprado y hay alguna marca que no está mal.

Los cárnicos no hace falta poner todo, podemos elegir entre ellos.

Cuando yo era pequeña, no le ponían casi carne y las que sobraban de la cena, nos las comíamos al día siguiente para desayunar con chocolate cocido.

El equivalente a 200 gr de pan duro o del día anterior, 2 ajos, media cebolla, 50 gr de jamón con grasa, 50 gr de panceta fresca o curada, 50 gr de chorizo, aceite y sal. Opcional: uva blanca o negra, 1 tomate pequeño, 1 huevo.

El día anterior, poner los trozos de pan en un paño grande ( doy por hecho que limpio), y rociar salpicando con agua. La cantidad de agua tiene que ser suficiente para que quede húmedo pero no remojado. Como lo vamos a dejar de un día para otro, la humedad se repartirá de manera más homogénea. Pelar y partir muy pequeños los ajos, mezclarlos con el pan, atar el paño mojado y bien escurrido, uniendo las puntas en diagonal y guardar en la nevera.

Al día siguiente, sobre una tabla de cortar y con un cuchillo de sierra cortar el pan a rodajas finas ( da igual como salgan, el resultado tiene que ser algo fino pero no miguitas). Si el pan no está muy duro, se puede partir antes de humedecerlo, si está duro y lo intentamos partir, haremos pan rallado con tropezones. Salpicaremos un poco más de agua hasta que las migas estén húmedas pero si las apretamos entre dos dedos suavemente, ceden a la presión y recuperan su forma. Siempre se guardan tapadas.

Pelar y cortar la cebolla muy pequeña. En una sartén muy amplia, sofreír la cebolla suavemente con dos cucharadas de aceite. Después de 5 minutos añadir todas las carnes cortadas muy pequeñas y seguir a fuego lento otros 5 minutos. Hasta aquí se puede hacer con tiempo.

Unos 15 minutos antes de comer, calentaremos a fuego medio la sartén con el sofrito y cuando esté caliente, añadiremos las migas, dar vueltas para que todo el pan se impregne del sofrito. Bajar el fuego a medio-bajo y dar vueltas constantemente. Hay que tener preparado un vaso con un poco de agua para añadir si vemos que están secas. Aquí no hay medida, tenemos que ver si necesitan agua o no. Si la necesitan, añadirla salpicando nunca a chorro en un sitio y siempre poco a poco. Echar 1 cucharilla rasa de sal y seguir dado vueltas unos 5 minutos. Probaremos para ver si están hechas y a comer inmediatamente. Las migas se tienen que comer muy calientes.



Si las vamos a servir con huevo frito, los iremos haciendo en el fuego de al lado a la vez que movemos las migas. Si van con uva o tomate partido a dados, lo tendremos ya preparado.

2 comentarios:

Torpedita dijo...

Mis recuerdos de las migas de la madre de Mikimono me llevan a la infancia, ay omá que ricas!!!

mamá dijo...

Desde hoy pueden ser "tus migas". Gracias por seguir leyendo este blog. Te mendo un enlace que puede que te interese http://www.anfrix.com/2008/12/un-queso-tan-apestoso-que-su-venta-es-ilegal/